
Cuevas
Cueva de Pozalagua

Bajo el macizo calcáreo de Las Peñas de Ranero, la explosión de un barreno permitió el descubrimiento fortuito de la cueva de Pozalagua un 28 de diciembre de 1957.
Una gruta insospechada que dejaría impresionadas por las bellezas naturales que guardaba en su interior a las primeras personas que entraron, trabajadores de la cantera que la empresa “Dolomitas del Norte” explotaba en el lugar.
Desde el interior del edificio de recepción, de reciente construcción, se accede a la cueva, que tiene una longitud de 125 metros, 70 de anchura y 12 de altura.
Un pequeño recorrido laberíntico, flanqueado por estalactitas y grandes coladas y columnas estalagmíticas, que deja a su izquierda dos simas de 40 metros de profundidad, nos conduce hasta la parte central de la cueva.
En ella se puede admirar una de las mayores concentraciones de estalactitas excéntricas del planeta.
Las estalactitas excéntricas son delgadas y frágiles, venciendo todas las leyes de la gravedad, pues adoptan formas caprichosas que por un proceso fisicoquímico de cristalización se dan únicamente con estas características en la dolomía, fueron tomando la forma de flores, ramas, bajando, subiendo otra vez y hasta incluso soldarse de nuevo en el techo, abriéndose como el pétalo de una flor.
Sin duda, no sólo han contribuido a la formación de las estalactitas excéntricas el componente dolomítico, sino también otros aspectos fisicoquímicos, entre los que pueden destacar los microclimas que durante milenios existieron en el antro.
El maravilloso elemento decorativo que suponen las estalactitas excéntricas en los techos de las salas de Pozalagua, es sin duda alguna, una de las más perfectas muestras de esta clase de fenómenos geológicos que existen en el mundo.

Este excepcional capricho de la naturaleza se complementa con grandes columnas estalactíticas, coladas estalagmíticas y “gours”, pequeñas presas de carbonato que retienen el agua cristalina, componiendo todo ello un conjunto de singular belleza.
La bóveda de la gran sala central, sostenida por estalactitas gigantes de alma distendida que buscan el suelo, se halla totalmente repujada por estalactitas excéntricas, dándole a la sala un aspecto majestuoso e impresionante.
La cueva de Pozalagua parece un jardín de hadas, blanco y fantasmal, una de las maravillas de la creación que asombra por su misterio, su belleza y su increíble naturalidad. entre los recovecos que forman los miles de estalactitas y estalagmitas, el visitante puede admirar uno de los espectáculos más insólitos en la espeleología europea y mundial.
Próxima a la cueva de Pozalagua, de la que sesenta metros de pared rocosa la separan, se encuentra la impresionante torca del Carlista, accesible sólo para los espeleólogos. Sus entrañas albergan una de las mayores salas subterráneas del mundo con 500 metros de longitud, 240 de anchura y 135 de altura.
HORARIO DE VISITAS
Otoño-invierno-primavera (15 septiembre-14 junio):
- 11:00 a 17:00 h. (Último pase 16:30 h.)
Verano (15 junio-14 septiembre):
- 11:00 a 19:00 h. (Último pase 18:30 h.)
CERRADA AL PUBLICO
Todos los lunes (excepto festivos). Los tres días siguientes a puentes y Semana Santa. Los días: 18 septiembre, 25 diciembre, 1 enero y 6 enero. Los meses de febrero y noviembre de lunes a viernes (excepto visitas grupos concertadas).
- Teléfono de información: 649 811 673
*En verano se recomienda llevar ropa de abrigo, la cueva tiene acceso para personas minusválidas y hay que tener en cuenta que el último pase de visitas es media hora antes del cierre de la cueva. |